El 16 de octubre, el primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, designó una administración provisional para la región de Tigray, en el norte del país, con un mandato de seis meses y el objetivo de establecer las condiciones para celebrar elecciones. La decisión se produjo después de la reanudación de los enfrentamientos entre las fuerzas federales y el Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF), cuya ofensiva contra el Gobierno central comenzó el mes anterior.
Etiopía designa una administración provisional para Tigray y prevé elecciones en seis meses
Desde el inicio de los combates, las fuerzas armadas etíopes y una milicia aliada al Gobierno avanzaron sobre amplias áreas de Tigray, incluida Mekelle, la capital regional. El nuevo organismo tendrá a su cargo la estabilización política de la región, la preparación de los comicios y la reparación de infraestructura dañada. También deberá facilitar el retorno de las personas desplazadas por los enfrentamientos.
La reanudación de las hostilidades deterioró las relaciones entre Etiopía y Eritrea. El Gobierno etíope acusó a Asmara de respaldar a las fuerzas rebeldes, mientras que Eritrea rechazó esas imputaciones. Desde Addis Abeba (capital de Etiopía) también se acusó a Egipto y Sudán de apoyar a la alianza rebelde; ambos países negaron las acusaciones.
La región continúa afrontando las consecuencias humanitarias del conflicto de 2020-2022, que causó cientos de miles de muertes y desplazamientos. Según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados citados por Reuters, alrededor de 750.000 habitantes de Tigray permanecían desplazados dentro de Etiopía en febrero de 2026. La reanudación de la violencia plantea riesgos adicionales para la estabilidad del Cuerno de África.