El 17 de septiembre, el Kremlin calificó como una acción hostil el proyecto de sanciones contra Rusia aprobado por el Congreso de Estados Unidos y remitido al presidente Donald Trump para su promulgación. El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, afirmó en Moscú que la eventual aplicación de nuevas restricciones dificultaría los esfuerzos diplomáticos destinados a alcanzar un acuerdo sobre el conflicto en Ucrania.
Rusia cuestiona el nuevo paquete de sanciones aprobado por el Congreso de los Estados Unidos
La norma, denominada “Ley Lindsey O. Graham de Sanciones a Rusia e Irán de 2026”, fue aprobada el 16 de septiembre por la Cámara de Representantes por 262 votos contra 159. El texto amplía las sanciones contra funcionarios, entidades financieras, sectores energético y de defensa rusos y buques vinculados a la denominada “flota en la sombra”.
También habilita al Ejecutivo estadounidense a imponer aranceles de hasta el 100 % a determinados países que se encuentren entre los principales compradores de petróleo o gas ruso o que faciliten mecanismos de evasión de sanciones.
Peskov indicó que Moscú sigue el trámite de la norma y sostuvo que la introducción de nuevas sanciones añadiría obstáculos a las negociaciones. Sus declaraciones se produjeron mientras los contactos impulsados por Washington para reactivar el proceso negociador entre Rusia y Ucrania permanecen sin resultados concretos.