El 8 de junio, se realizaron intercambios misilísticos entre la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán e Israel. Irán accionó desde múltiples emplazamientos en su territorio, mientras que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ejecutaron una operación aérea a gran escala contra objetivos estratégicos en Irán. Los ataques iraníes estuvieron dirigidos contra las bases aéreas de Nevatim y Tel Nof, mientras que las incursiones israelíes alcanzaron objetivos en Isfahán, Teherán, Mahshahr, Kermanshah y Tabriz.
Intercambio de ataques entre Irán e Israel
La acción iraní consistió en el lanzamiento coordinado de misiles balísticos desde diversas provincias, tales como Urmia, Tabriz, Zanjan, Karaj, Kashan, Isfahán, Kermanshah y Khorramabad, lo que indicaría un despliegue distribuido de vectores para incrementar la supervivencia de los sistemas de lanzamiento. En paralelo, el movimiento hutí en Yemen lanzó un misil adicional hacia el centro de Israel e informó la imposición de un bloqueo marítimo contra buques vinculados a Israel en el Mar Rojo.
La respuesta israelí se materializó mediante el empleo de decenas de aeronaves de combate que penetraron el espacio aéreo iraní con el objetivo de degradar los sistemas de defensa aérea recientemente redesplegados por Irán. Las acciones incluyeron impactos sobre instalaciones en Isfahán, donde se concentra infraestructura de producción y almacenamiento de misiles balísticos, así como sobre el aeropuerto de Mehrabad en Teherán, considerado nodo logístico de la Fuerza Quds.
FDI confirmaron la ejecución de la operación aérea y la interceptación de los misiles entrantes, mientras que la Guardia Revolucionaria iraní denominó a su ofensiva “Operación Nasr” y sostuvo que los ataques se dirigieron a objetivos militares estratégicos. En el ámbito internacional, se reportaron gestiones diplomáticas orientadas a evitar una escalada mayor en el contexto de negociaciones nucleares en curso entre Estados Unidos e Irán.