El 21 de octubre, se informó que varios gobiernos europeos evalúan ampliar las facultades de las empresas responsables de infraestructuras críticas para detectar e intervenir contra vehículos aéreos no tripulados (VANT), ante el aumento de las incursiones sobre instalaciones sensibles y los riesgos asociados con ataques híbridos. Las iniciativas buscan complementar las capacidades estatales de protección de redes energéticas, instalaciones militares, aeropuertos y otros activos estratégicos.
Países de Europa buscan integrar sistemas contra VANT en la protección de instalaciones estratégicas
Por caso, Francia aprobó en agosto una ley que permite a operadores autorizados de infraestructura crítica y a contratistas detectar, interferir y derribar VANT en las proximidades de instalaciones designadas. El Gobierno francés prevé ampliar la cantidad de sitios sensibles equipados con sistemas contra VANT para 2027. Entre las opciones consideradas figuran inhibidores electrónicos y plataformas interceptoras, seleccionados según las características de cada instalación y el tipo de amenaza.
A su vez, Alemania analiza la participación legal de operadores privados y terceros en medidas activas contra VANT, mientras que Austria anunció planes para conceder facultades similares a empresas de infraestructura crítica, incluidas las del sector energético. En tanto que Polonia ya autorizó a determinadas unidades de seguridad de operadores a destruir, desactivar o tomar el control de VANT que ingresen en zonas restringidas establecidas alrededor de instalaciones energéticas.
La ampliación de estas atribuciones plantea cuestiones jurídicas y operacionales relacionadas con la autorización para emplear contramedidas, la responsabilidad por daños colaterales y la coordinación con las fuerzas armadas y las fuerzas de seguridad. En Alemania, las operaciones contra VANT continúan bajo responsabilidad policial, mientras que representantes de empresas energéticas en el flanco oriental de la OTAN señalaron que persisten dudas sobre la responsabilidad legal ante posibles daños derivados de una interceptación.
En el plano tecnológico, los sistemas contra VANT integran sensores, programas de comando y control y contramedidas para identificar, clasificar y responder a amenazas en plazos reducidos. La automatización busca reducir el tiempo entre la detección y la intervención, aunque la distribución de competencias legales continúa condicionando su implementación. Al mismo tiempo, varios operadores europeos mantienen como prioridad la resiliencia de sus redes y la recuperación de los servicios ante eventuales ataques, debido a que determinados componentes, como los transformadores de gran potencia, pueden requerir largos períodos para su reposición.