Una evaluación interna del gobierno de Estados Unidos, revelada el 22 de septiembre por The Washington Post, advierte que organizaciones dedicadas al narcotráfico en América Latina están aumentando sus capacidades para emplear vehículos aéreos no tripulados (VANT). El informe señala como uno de los principales factores de riesgo la incorporación de combatientes, principalmente colombianos, con experiencia reciente en la guerra ruso-ucraniana, donde las técnicas de empleo y neutralización de VANT evolucionan de manera continua.
Combatientes retornados de Ucrania transfieren capacidades de drones a organizaciones criminales latinoamericanas
Según esas fuentes, organizaciones mexicanas ofrecieron dinero a combatientes colombianos que regresan de Ucrania y también habrían intentado enviar integrantes propios al conflicto para adquirir experiencia. Entre las capacidades que buscan incorporar figuran el cambio de frecuencias de radio para dificultar la interferencia electrónica, el empleo de aeronaves con mayor autonomía y carga útil y la formación de grupos de operadores. Un funcionario mexicano citado por el diario afirmó además que una organización adquirió en China drones de gran tamaño susceptibles de ser equipados con armas de fuego.
La transferencia de conocimientos desde Ucrania hacia grupos armados latinoamericanos había sido documentada previamente. En agosto, Financial Times informó que organizaciones ilegales colombianas habían intentado introducir miembros en unidades ucranianas para adquirir experiencia en guerra con drones. En paralelo, el empleo de VANT por organizaciones mexicanas ya fue constatado en la frontera: entre el 25 y el 26 de agosto, la Fuerza de Tarea Conjunta de la Frontera Sur estadounidense empleó el sistema láser AMP-HEL para neutralizar tres drones vinculados con actividades de cárteles.
El Departamento de Guerra declaró al Washington Post que trabaja con organismos de seguridad estadounidenses y con Ucrania para reducir el riesgo de transferencia de capacidades obtenidas en combate. Taras Palianytsia, del centro ucraniano de reclutamiento de extranjeros, señaló previamente que los aspirantes son sometidos a controles y que personas vinculadas con organizaciones criminales detectadas durante el proceso fueron rechazadas.