Organismos del Gobierno de Canadá adjudicaron contratos por más de USD 1.4 millones a empresas fundadas y dirigidas por Mohammad Reza Ghafouri Fard, también conocido como Sal Ghafouri, mientras las autoridades migratorias y de inteligencia examinaban sus antecedentes relacionados con actividades desarrolladas previamente en Irán. Ghafouri es hijo de Hassan Ghafouri Fard, exvicepresidente iraní durante el gobierno de Akbar Hashemi Rafsanjani. Una investigación publicada el 2 de septiembre por Global News reveló que el Servicio Canadiense de Inteligencia de Seguridad (CSIS) lo investigó por su presunta participación en proyectos de tecnología militar y adquisición de componentes destinados a las fuerzas armadas iraníes y al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI).
Canadá adjudicó contratos a empresas de un hombre investigado por vínculos con programas militares iraníes
La investigación del CSIS se refiere principalmente al período en que Ghafouri trabajó como ingeniero para la empresa iraní Rabi Kosar. Según un informe de evaluación de seguridad fechado el 13 de enero de 2023, obtenido por Global News, el organismo canadiense sostiene que participó en investigación y desarrollo de tecnologías destinadas a aplicaciones militares. Entre los proyectos identificados figura Shahin, misil empleado posteriormente en el sistema iraní de defensa aérea Mersad; un proyecto de guerra electrónica denominado RAAD, destinado a interferir comunicaciones mediante radiofrecuencia; y SINA, un sistema de radiogoniometría con aplicaciones para localizar y determinar el movimiento de buques en el golfo Pérsico.
El CSIS también sostiene que, aproximadamente 18 meses después de ingresar a Rabi Kosar, Ghafouri pasó a trabajar en la adquisición de componentes para los proyectos de la empresa. De acuerdo con el informe, transmitía los requerimientos técnicos a un contacto radicado en Malasia, que adquiría componentes en terceros países, incluido Estados Unidos, debido a las restricciones existentes para su exportación a Irán. El organismo señaló además que Rabi Kosar suministraba productos a SA Iran, empresa vinculada al Ministerio de Defensa iraní, desde donde podían ser transferidos a las fuerzas armadas o al CGRI. Estas afirmaciones corresponden a la evaluación del CSIS y no constituyen una condena judicial contra Ghafouri.
Ghafouri rechaza las acusaciones. Su abogada, Bjorna Shkurti, indicó que su cliente ha residido en Canadá durante más de una década, atravesó distintas verificaciones de seguridad y disputa las conclusiones formuladas en su contra. Ghafouri también sostiene ante la justicia que respondió de manera veraz a las preguntas del CSIS y que no representa una amenaza para la seguridad canadiense.