A principios de septiembre, el Centro de Estudios Orientales de Polonia (OSW) advirtió sobre el aumento de la presión de las acciones híbridas rusas en el mar Báltico y señaló a la protección de la infraestructura crítica, los puertos y la navegación marítima y aérea como algunos de los principales desafíos de seguridad para los países de la región. Las conclusiones forman parte del informe “Odporny Bałtyk” (Báltico Resiliente).
Centro de análisis polaco advierte sobre el aumento de presión híbrida rusa en el Mar Báltico
Según el estudio, entre 2022 y 2025 se documentaron seis incidentes que provocaron daños en cables submarinos y gasoductos, mientras que desde 2023 este tipo de episodios se volvió recurrente. OSW advierte que establecer responsabilidades resulta particularmente difícil cuando los daños ocurren fuera de aguas territoriales y señala la necesidad de ampliar las capacidades de vigilancia, protección y reparación de la infraestructura submarina.
La presión híbrida descrita por OSW abarca un conjunto de acciones desarrolladas por debajo del umbral de un enfrentamiento militar abierto y destinadas a aumentar la vulnerabilidad de los países de la región. Entre ellas se incluyen ataques cibernéticos cotidianos contra instalaciones portuarias, actividades de espionaje militar y económico, vuelos no autorizados de sistemas aéreos no tripulados sobre terminales de combustible, interferencias y falsificación de señales de navegación satelital y operaciones aéreas militares rusas sin transpondedores ni planes de vuelo declarados.
El informe presta especial atención a las perturbaciones del sistema GPS/GNSS provenientes principalmente de las regiones de Kaliningrado y San Petersburgo. Entre enero y abril de 2025 se reportaron aproximadamente 122.000 vuelos afectados por interferencias GNSS en el espacio aéreo báltico. A nivel marítimo, estas perturbaciones obligan a puertos y operadores a reforzar sistemas alternativos de navegación y aumentan los riesgos en uno de los espacios marítimos con mayor densidad de tráfico de Europa.
El informe también identifica como factor de riesgo a la denominada “flota fantasma” vinculada a las exportaciones rusas de hidrocarburos, con alrededor de 700 petroleros incluidos en listas de sanciones de la Unión Europea, Reino Unido y Estados Unidos. OSW señala que algunas de estas embarcaciones operan sin seguros adecuados, utilizan banderas de conveniencia, manipulan sus sistemas de identificación automática y realizan transferencias de petróleo entre buques en mar abierto.
Asimismo, OSW destaca la creciente importancia de los puertos bálticos para el traslado de tropas y equipos militares, incluidos los suministros destinados a Ucrania. Esta doble función económica y militar convierte a puertos, terminales energéticas, cables submarinos y corredores de navegación en infraestructura especialmente sensible frente a acciones de sabotaje, espionaje o perturbación.
Ante este escenario, el organismo recomienda ampliar el empleo de sistemas no tripulados para vigilar la infraestructura submarina, desarrollar capacidades regionales para reparar rápidamente cables y gasoductos dañados, reforzar la cooperación entre los países bálticos y avanzar en sistemas alternativos de navegación capaces de mantener las operaciones frente a interferencias GNSS.