El 6 de julio, las armadas de China y Rusia iniciaron el ejercicio naval conjunto Sea-2026, que se desarrolló hasta el 13 de julio en áreas marítimas del Pacífico occidental. Por primera vez desde el inicio de esta serie en 2012, ambas fuerzas incorporaron submarinos a las maniobras, con la participación de un submarino Tipo 039B de la Armada del Ejército Popular de Liberación y el submarino Ufa de la clase Kilo de la Armada rusa. En total, intervinieron diez buques de ambas armadas, incluyendo unidades de superficie, apoyo logístico y rescate submarino.
China y Rusia integran submarinos en el ejercicio naval
El ejercicio Sea-2026 se enmarca en la evolución
progresiva de las maniobras conjuntas sino-rusas, que ampliaron su alcance
geográfico y funcional. En ediciones anteriores, las operaciones se
concentraron en unidades de superficie y tránsito por vías marítimas
estratégicas como el estrecho de Tsugaru y el estrecho de Luzón. La edición
2026 incorporó capacidades submarinas, extendiendo el espectro operativo hacia
dominios de mayor complejidad táctica.
Las actividades incluyeron reconocimiento combinado,
defensa aérea y antimisiles, guerra antisuperficie y operaciones de búsqueda y
rescate de submarinos. La Armada china desplegó medios como los destructores
Tipo 055 Anshan y Tipo 052D Kaifeng, la fragata Tipo 054A Wuhu, el buque
logístico Tipo 903 Kekexilihu, el buque de rescate submarino Tipo 926 CNS
Yangchenghu y un submarino Tipo 039B. Por su parte, la Flota del Pacífico rusa
aportó el crucero Varyag, la corbeta Rezky, el buque de rescate Igor Belousov y
el submarino Ufa. La inclusión de buques de rescate especializados indica la
ejecución de procedimientos coordinados de apoyo a operaciones submarinas.
Posteriormente, el 19 de
julio, el Ministerio de Defensa de Japón informó que unidades navales chinas y
el destructor ruso Rezky operaron dentro de su zona económica exclusiva.
Asimismo, se registraron maniobras con fuego real del destructor Kaifeng a 180
km al suroeste de la isla de Okinotori. El gobierno japonés presentó una
protesta formal ante China, señalando riesgos para la navegación marítima
derivados de dichas actividades.